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lunes, 5 de mayo de 2025

Ganadores de la IV Olimpiada Científica Turina (2025)

Hoy ha tenido lugar la fase final (experimental) de la IV Olimpiada Científica Turina y se entregaron los premios a los ganadores.

El ganador ha sido Manuel Fernández de los Mozos, que consiguió el primer premio, dotado de 150 euros. El segundo premio, de 100 euros, fue para Diego Molina González, y el tercer premio, de 75 euros, para Llum Merino Nin.

¡Enhorabuena!

viernes, 19 de abril de 2024

Ganadores de la III Olimpiada Científica Turina

Ayer se celebró la fase final (experimental) de la III Olimpiada Científica Turina y se entregaron los premios a los ganadores.

La ganadora de la olimpiada fue Yuxi Zhang, que consiguió el primer premio, dotado de 150 euros. El segundo premio, de 100 euros, fue para Marcos Brañas Barco, y el tercer premio, de 75 euros, para Daniel Sánchez Pastrana.


















lunes, 12 de febrero de 2024

¿Rayos cósmicos o rayos gamma? Pregunta a la IA

Hoy nuestros estudiantes de ciencias de Bachillerato han podido disfrutar de una magnífica conferencia de Laura Coronado sobre cómo podemos utilizar la Inteligencia Artificial para detectar las señales de rayos gamma que llegan a la Tierra.

¡ Gracias Laura!





lunes, 15 de enero de 2024

III Olimpiada Científica Turina para estudiantes de 4º de ESO

La Olimpiada Científica IES Joaquín Turina es una olimpiada para estudiantes de 4º de ESO que se celebra en el IES Joaquín Turina de Madrid, que tiene como objetivo motivar y estimular a estudiantes interesados en el conocimiento científico-tecnológico y matemático y que va ya por su segunda edición. En ella puede participar cualquier alumno o alumna que esté cursando 4º de ESO en el curso 2023-2024 en un centro de la Comunidad de Madrid, sea o no público y que se haya inscrito previamente en la olimpiada.

La olimpiada consiste en 2 fases:

  • La primera fase consiste en una prueba que tienen que realizar todos los participantes en un tiempo máximo de una hora y media. La prueba estará formada por una serie de cuestiones tipo test y dos problemas de desarrollo. Para cada cuestión de tipo test se ofrecerán seis posibles soluciones de las que una y sólo una será la correcta. La solución de los problemas deberá estar convenientemente desarrollada. Tanto las cuestiones como los problemas versarán sobre contenidos científicos, fundamentalmente de matemáticas, física y química, pero también de biología, geología, tecnología e historia de la ciencia.
  • En la segunda fase participarán sólo los 10 primeros clasificados en la primera fase. Esta segunda fase consiste en una prueba experimental.

Para realizar la inscripción, es preciso rellenar el siguiente formulario:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf4rcy-_Pl2KMF6GtXqxkGu7MS9OGx7WOSLTZ2Oo5PkXBaI9w/viewform?usp=sf_link

(En caso de no poder acceder directamente al formulario, es preciso copiar la dirección y pegarla en la barra del navegador)

La inscripción es gratuita. El plazo de inscripción comienza el 15 de enero y finaliza el 20 de febrero. SE HA AMPLIADO EL PLAZO HASTA EL 27 DE FEBRERO.

La primera fase se realizará el jueves 7 de marzo, a las 17:00h.

La segunda fase se realizará el jueves 18 de abril, a las 17:00 h.

La entrega de premios tendrá lugar media hora después de la finalización de la segunda fase.

Las bases se pueden descargar en este enlace. Habrá 3 premios dotados con 150 €, 100€ y 75 € en un cheque regalo. Se concederán a los participantes que hayan conseguido mayor puntuación en la prueba, pudiendo quedar los premios desiertos en el caso de que la puntuación no supere el 50% del máximo de puntos que se pueden obtener. La relación de estudiantes premiados se hará pública en la página web del IES Joaquín Turina https://www.iesturina.es/. 

Los enunciados y las soluciones de la prueba de la primera edición se pueden descargar en este enlace, y los de la segunda edición en este otro enlace,

¡Anímate a participar!

jueves, 1 de junio de 2023

Soluciones de la II Olimpiada Científica Turina


En los enlaces siguientes se pueden descargar los enunciados y las soluciones de la II Olimpiada Científica Turina para estudiantes de 4º de ESO:

Damos las gracias a los más de 100 estudiantes de 20 centros educativos distintos que han participado en esta competición. ¡El año que viene tendremos la segunda edición!

viernes, 28 de abril de 2023

Ganadores de la II Olimpiada Científica Turina

Ayer tuvo lugar la ceremonia de entrega de premios de la II Olimpiada Científica Turina para estudiantes de 4º de ESO. Los ganadores son:

Primer Premio (150 euros):
Alejandro Gómez-Olano Espluga

Segundo Premio (100 euros):
Iker Martínez Fernández

Tercer Premio (75 euros):
Celia Olmos Alonso
Lucía Andrés Belinchón

Mención de Honor:
Adrián Díaz-Maroto Pérez
Iñaki Ambres Garrido
Rubén Hernández Aranda
Almudena Alcázar Díaz
Ricardo Andrés Delgado Morales
Diego Ribalta Andrés

¡Enhorabuena campeones!

Damos las gracias a los más de 100 estudiantes de 20 centros educativos distintos que han participado en esta competición. ¡El año que viene tendremos la tercera edición!


viernes, 17 de marzo de 2023

120 estudiantes de más de 20 centros educativos distintos participan en la II Olimpiada Científica IES Turina


La II Olimpiada Científica Turina, celebrada el pasado jueves, fue todo un éxito de público, con unos 120 participantes de más de 20 centros educativos distintos.

El acto comenzó a las 17:00 horas con las palabras de ánimo hacia los valientes estudiantes que se atrevieron a afrontar la prueba de nuestro director, Fernando Fuentes, del Subdirector General de Centros de Secundaria, D. José María Serrano, del Jefe de Área de la DAT Capital, D. Francisco Cilleruelo, y de la Inspectora Jefe del Distrito, Dña. Margarita de Frutos. A continuación, Manuela Martínez, Catedrática jubilada de Geometría de la Universidad Complutense de Madrid dio la conferencia “La razón áurea. La serie de Fibonacci”. Después de la conferencia se entregó a los estudiantes la hoja de enunciados y tuvieron una hora y media para resolver la prueba.

El IES Joaquín Turina quiere dar las gracias a todas las personas involucradas en que este proyecto se haya podido hacer realidad, tanto a los jefes de los departamentos de Matemáticas y Física y Química, Loreto Ayuso y Sergio Montañez, por organizar la prueba, como al resto de profesores de estos departamentos, también a los departamentos de Biologia y Geología y de Tecnología, por el diseño de la prueba, y a todos los profesores y el resto de personal del instituto por el trabajo realizado esa misma tarde y los días previos. También queremos dar las gracias a todos los centros educativos y a las familias de los participantes por animar a los estudiantes y facilitar que se puedan presentar a la prueba, a la Real Sociedad Española de Química por regalar una magnífica tabla periódica a todos los estudiantes, y también a todas las demás personas e instituciones que han colaborado en la difusión de la prueba y que han permitido que tantos centros educativos y estudiantes conozcan la convocatoria de esta olimpiada. ¡Muchas gracias a todos!

Esperamos que esta olimpiada haya contribuído el objetivo con el que se planteó: motivar y estimular a los estudiantes interesados en el conocimiento científico-tecnológico y matemático. En unos días se publicarán los nombres de los ganadores.





miércoles, 2 de noviembre de 2022

The Sound of Fear - Podcast de historias de miedo

 Durante la última semana de octubre, los alumnos de 3 ESO A, 3 ESO C, 4 ESO A y 1 Bachillerato de inglés avanzado han creado unas historias de miedo que se han reunidos en un podcast intitulado The Sound of Fear.

Primero, han escrito unas historias, luego se han grabado y por terminar, han añadido música de fondo y efectos especiales.

El mejor episodio ha ganado una entrada para la exposición del laberinto de Tim Burton.


Y la ganadora es... María Rivero de 1 Bachillerato, ¡Enhorabuena!

Muchas historias han sido increíbles y por eso os dejo en enlace de cada clase para que podáis escucharlas. 

¡Muchas gracias por participar!

1 Bachillerato:

http://cloud.educa.madrid.org/index.php/f/67048061

4 ESO A:

http://cloud.educa.madrid.org/index.php/f/67048699

3 ESO C:

http://cloud.educa.madrid.org/index.php/f/67048591

3 ESO A:

http://cloud.educa.madrid.org/index.php/f/67048591


sábado, 29 de octubre de 2022

Concurso de disfraces terroríficos - Halloween

 ¡Muchas gracias a todos los alumnos que han participado al concurso!

La clase con el mayor número de alumnos disfrazados fue 3 ESO A, ¡Enhorabuena!

















viernes, 1 de julio de 2022

CONCURSO LITERARIO JOAQUÍN TURINA. PRIMER PREMIO CATEGORÍA BACHILLERATO

¿Os han gustado los cuentos de Víctor y Sara?Pues ahora podéis leer ¡Peligro, no entrar!, ganador del primer premio de Bachillerato.  ¡Enhorabuena, Bruno Alonso Esteban, ya en 2º!


Peligro, no entrar

Te preguntarás qué es este cartel y qué hace aquí colgado, te resolveré todas las dudas en nada pero te recomiendo que leas rápido.

Ahora bien, empecemos por el principio. Nunca he conocido a dos personas con la misma opinión de Madrid. Los hay que la aborrecen, los hay que la respetan, los hay que mira déjame que tengo prisa. Yo me identifico mayoritariamente con el tercer grupo, los impávidos. De pequeña me importaban las cosas, lo juro, pero con la adolescencia vino el gris y poco a poco me fui alienando de mi vida. Me sentía una cáscara vacía con funciones de humano.

Por ello no te resultará anómalo que no me muriese de ganas de venirme al pueblo recién terminado el largo año escolar. Fue justo ayer cuando mi madre me despertó violentamente para meterme en el coche directa al pueblo. Pasé la mayoría del trayecto en una extraño estado de aturdimiento por el calor que se vio interrumpido por cierta pesadilla que no soy capaz de recordar. Me desperté de súbito y traté de respirar, pero el calor me impedía pensar, bajé la ventanilla del coche buscando frescor pero me recibió una ráfaga ardiente como el aliento del Chupi, el baboso perro que me esperaba en la casa de mi abuela. El resto viaje se me hizo francamente eterno, los prados y olivares pasaban invariables mientras el sol describía su perezoso arco por el cielo achicharrando a todos por igual.

Llegamos a casa de mi abuela para la cena. Mi madre se había mudado a la ciudad tiempo atrás, pero sus ojos se seguían iluminando al ver aquella casa llena de historias, y sí, incluso al ver a Chupi, perro al que yo envidiaba de pequeña porque él podía estar todo el año con la abuela, y yo tenía que volver a Madrid, pozo de mi alegría.

Esa misma tarde estaba yo sentada debajo del olmo de la plaza del pueblo, en el único resquicio de sombra que pude encontrar, cuando vi a Chupi corriendo como alma que lleva el diablo hacia la calle del bar. Me vi obligada a seguirlo, siempre me tocan a mí las desgracias.

Lo estuve siguiendo por el camino del bosque llamándolo a gritos pero el animal si más que aceleró en su

carrera desbocada. Ni con los canes tengo autoridad. Después de diez minutos, me planteé darme la vuelta

y dejar al animal a su suerte, al menos hasta la cena, que seguro que no se la saltaba el muy aprovechado.

Cansada y sedienta me giré en mis pasos, pero apenas había retrocedido veinte metros hacia la fresca

sombra del olmo cuando Chupi me ladró con sus ojillos de santo y me vi obligada a seguirlo.

«A ver a dónde me llevas granuja, que hay migas para comer.» El perro me ignoró completamente y

corrió hacia las rocas, de todas formas estoy acostumbrada al mismo trato de parte de personas. 

El primer escalofrío me llegó al ver al perrillo en la entrada de una cueva, negra como la boca de un lobo.

«Por favor no entres ahí, por favor.» Chupi entró felizmente en la caverna con sus dulces patitas.

Yo lo seguí, qué remedio, aunque aquel asunto me daba mala espina. No soy especialmente supersticiosa,

pero el mal acecha por las esquinas, o eso dice mi abuela. Seguí a mi compañero hasta el borde de un

charco donde la pequeña cueva terminaba. Dando gracias a Dios, me acerqué al chucho para agarrarlo

bien no se me fuera a escapar. 

Y ahí justo fui a tropezar con una mísera piedrecilla y me caí de bruces en el charco. Lo primero que sentí

fue un frío helado, seguido por un dolor agudo en mi frente, que fue a dar con el fondo del acuífero.

Resollando y maldiciendo al perro, al pueblo y al charco, salí del agua calada hasta los huesos y de bastante

mal humor.

Nada más salir me di cuenta de que el perro se había desvanecido. Tendría que ir sola mojada hasta casa. 

Una vez me hube cambiado de ropa y descansado un rato, creí conveniente informar a mi querida madre

de la desaparición de Chupi. Bajé a la cocina y, quién lo diría, allí estaba el bendito animal echado al

fresco. Me sorprendió que no reaccionase al verme, pero supuse que estaba dormido y seguí hacia

el comedor para encontrar a mi abuela cosiendo. La llamé al acercarme pero no me oyó ni me vio ni

demostró de ninguna manera que sabía de mi existencia entre ella y el televisor. Preocupada, decidí buscar a mi madre y avisarla,  pero justo al girarme vi algo que me heló la sangre en las venas. El pequeño espejo del recibidor… no me reflejaba. Me acerqué con el corazón en un puño para llegar a la conclusión de que mi cuerpo debía haberse desvanecido.

Recordé la historia que me contaba mi abuela en mi más tierna infancia. Una joven mujer musulmana se había retirado a vivir a las formaciones rocosas cerca del pueblo y salía en la noche de San Juan para atormentar a los apacibles vecinos. La gracia me costó varios meses de pesadillas, pero hace ya tiempo que pararon y casi lo había olvidado. Miré el calendario de la nevera, 22 de junio, la legendaria mora había decidido adelantarse un día en sus fechorías, igual tenía cosas más interesantes que hacer.

Decidí volver a la cueva y demandar que se me devolviese mi corporeidad, que no necesito pasar más desapercibida precisamente . Llegué al lugar con el ocaso inminente y entré con el corazón en un puño. Espíritu o cámara oculta, lo que fuera, no dio muestras de vida. Decidí acercarme al borde del agua y me asomé para ver mi reflejo. Me sorprendió ver mi rostro devolviéndome la mirada, pero se me helaron las venas al darme cuenta de que no era el único rostro que me observaba. Algo, o más bien alguien me devolvía la mirada justo encima de mi hombro. Escuché un aliento helado en mi oído que murmuró: «si no quieres acabar como yo, huye». Ni que decir tiene que salí corriendo de aquel maldito lugar como no he corrido en mi vida. Volviendo al pueblo me perdí y di vueltas por el bosque hasta aparecer de nuevo en la plaza justo con el amanecer. Encontré a mi abuela barriendo la puerta de casa. «Ay qué horas son estas para uno de tus paseos, ¿eh? Anda baja y me traes dos barras de pan» Corrí hasta ella y la abracé mientras aguantaba las lágrimas que pugnaban por salir tras tantas emociones. Ahora entenderás por qué te advierto. Colgué este cartel en la entrada de la cueva (me costó muchísimo encontrarla) como advertencia, no entres. Por lo que más quieras da la vuelta y corre de vuelta a la seguridad.













jueves, 30 de junio de 2022

CONCURSO LITERARIO JOAQUÍN TURINA PRIMER PREMIO CATEGORÍA 3º Y 4º DE ESO

 

¡Felicitaciones por  su cuento a Sara Mutlak Pinto, de 3º ESO B! ¡Aquí lo podéis leer!


El corazón de un libro

Traficar con libros no es un trabajo sencillo de realizar, sobre todo en un mundo en el que el conocimiento se condena y se persigue por sembrar ideas diferentes a las establecidas por la sociedad. Nadie quiere mancharse las manos de tinta para dar a conocer los errores del pasado, y para eso estoy yo, soy…

  • Donato, el traficante de letras. Él es el de la derecha, y a su izquierda está Yvon. Tengo entendido que es uno de sus clientes más habituales. Encierralos en aquella celda hasta que nos den nuevas órdenes.

El sonido de las llaves tintineando nos acompañó para invitarnos a seguir al guardia, hasta que cesó para hacer girar una cerradura tras nuestro paso. Nos habían trasladado a una celda subterránea, con paredes de piedra desgastada y moho creciendo en sus grietas. Me senté en un recoveco en silencio e Yvon me siguió, sentándose frente a mí. Finalmente habló:

  • De verdad que lo siento, yo… no pensaba que nos delataría.

  • Un crío avispado por lo que veo.

  • Desde que murió su madre ya no parece confiar en mí. Ya no es el mismo, y me temo que nunca lo será.

Durante unos segundos, el aire se hizo denso para rellenar los huecos que creaban nuestra falta de diálogo, hasta que Yvon se acercó a mí, rodeado de un aura de misterio y suspense, y con una mirada que me pedía con gritos inaudibles que prestara toda mi atención en él. Continuó con un silencioso “Ahora escúcheme bien, por favor”, que enseguida se esfumó en el aire para no dejarle ninguna pista a los que nos observaban de lejos con recelo.

Inclinado sobre mí, empezó a murmurarme su encubierto objetivo:

  • Justamente todo gira en torno a ella. Donato, ha llegado a mis oídos el conocimiento de que hay ciertos libros que capturan tanto la pasión de las personas que los atrapan completamente dentro de ellos. Y sospecho que mi mujer es una de esas tan aclamadas personas. Te ruego que la busques, por favor, en este libro. Sé que puedes.

Y tenía razón, yo era capaz de sumergirme en ellos y vivir su historia. Sacó de debajo de su abrigo un libro con una portada de terciopelo tan rojo como el vino tinto.

  • No me importa lo que me pase a mí. No te queda mucho tiempo.

Y ahí, en ese mismo momento, me sumergí en aquel misterioso libro, vagando entre sus páginas, hasta transportarme a una pequeña y coqueta cafetería rodeada de flores; petunias y geranios; que cantaban con la alegría de sus colores hacia la bienvenida de la primavera, con el olor del café natural e intenso acompañando su discreto concierto matutino.

Un hombro chocó contra el mío y algo cayó al suelo. Era un periódico de color amarillento. Lo recogí para devolverselo a su dueño, que sin darme cuenta se había desvanecido.

Mis ojos entonces deambularon por los artículos que se anunciaban en sus páginas. En la misma portada se advertía de un supuesto asesino en serie, que capturaba a mujeres jóvenes para después sacrificarlas en las catacumbas del monasterio local. Esta ya era la tercera.


Un escalofrío recorrió mi espalda. Todo aquello me resultaba espeluznantemente conocido, y me creaba un presentimiento. Los libros generan muchos presentimientos.

Mi tarde se basó en carreras y trasbordos para llegar allí a tiempo a medianoche. Después de horas tan largas como eternas, el gran monasterio se alzaba frente a mis ojos. Grande, magnífico e impotente, con sus grandes vidrieras de cristales teñidas de los mismos colores de aquellas graciosas petunias y geranios que antes me habían acogido con hospitalidad.

Logré escabullirme entre el gran portón hacia el interior, sin tentar al silencio traicionero y bajé las escaleras que se retorcían sobre sí mismas una y otra vez, sin aparente final.

Tras buscar y buscar bajo las majestuosas bóvedas que plagaban las catacumbas, por fin lo vi, de frente. La vela me espantó con su cambio de iluminación, y me deslumbró con el contraste entre su cálida luz y la frialdad del escenario. 

Un hombre, no, una sombra, un monstruo más bien, se encontraba alzando los brazos, machete en mano, sobre una figura femenina que se revolvía y clamaba por piedad.

Ya lo recuerdo. Este sentimiento que tanto quería desenvolver mi corazón y dejarlo al descubierto, ese presentimiento…

Esta historia era mía, yo había escrito este libro. Mi propia imaginación era la que había trazado esta feroz escena hace tantos años. Fue uno de aquellos libros que escribí acompañado de la luz del candelabro a altas horas de la noche, cuando recién había descubierto todo este mundo bañado de letras, comas y acentos, y teniendo tan solo de fondo la voz de la lluvia y el empeño de mi hija, que se esforzaba por contarme sobre los animales más fantásticos con los que había fantaseado, con la sonrisa más brillante que habré visto en mi condenada vida estampada en su cara angelical.

Las lágrimas empezaron a acechar mis ojos, amenazando con brotar, acorraladas por mis recuerdos. Aún no podía rendirme ante la memoria, la mujer de Yvon yacía ante mis ojos.


Pero mi hija también. Mi pequeña niña. Mi añorada, dulce, y querida hija.

Dime, ¿qué te ha traído hasta aquí? 

¿Acaso copiaste mi libro mientras yo no miraba en tu cuaderno de terciopelo?

¿Acaso había tocado hace tan poco tiempo algo que tú misma habías sostenido? 

Me encantaría hacerte todas estas preguntas ahora que te he encontrado, ahora que estás frente a mis ojos, ahora que mi vida vuelve a tener sentido.

Te he echado de menos.


Y lloré, pero mis lágrimas fueron rápidamente sustituidas por sangre.

CONCURSO LITERARIO JOAQUÍN TURINA PRIMER PREMIO CATEGORÍA 1 Y 2 ESO

¡Enhorabuena, Víctor Félix Martí, de 1 ESO B! Gracias por este excelente cuento. ¡Disfrutadlo!

MARGARITA

Margarita se levantaba, como todas las mañanas, con dolores de espalda, rodillas y cadera. Ese día, como todos los domingos, su familia iría a verla, era su momento favorito de la semana y lo esperaba con ansias. Caminó por el largo pasillo de paredes de gotelé blanco, decoradas por viejos cuadros y una antigua cómoda donde se exponían algunas fotos, joyas e incluso su anillo de compromiso. Llegó a la cocina, donde se sentó a beber un vaso de agua y tomar un pequeño desayuno. Mientras se llevaba una tostada a la boca sucedió algo inesperado, sonó el timbre de la casa. Margarita se dirigió a la puerta y la abrió lentamente, para descubrir a un risueño trabajador de Fenosa, la compañía de gas que tenía contratada en su hogar, él vestía un chaleco naranja de la compañía y mostraba un rostro amigable que generaba confianza. Margarita dejó pasar al trabajador e incluso le preguntó varias veces si necesitaba algo.


Tras apuntar algunos datos mientras miraba al contador de gas el trabajador esbozó una mueca de molestia y pidió permiso a Margarita para usar el cuarto de baño. Mientras se alejaba por el pasillo, Margarita esperaba pacientemente. Pasados unos minutos, el trabajador volvió, le dió las gracias a Margarita, recogió su libreta y se marchó. Margarita acabó su desayuno y regresó a su habitación para arreglarse. Mientras caminaba por el pasillo advirtió que encima de la antigua cómoda no había nada más que las fotos. Buscó por el suelo su anillo de compromiso, pero no lo encontró, tampoco encontró las joyas que su difunto marido acostumbraba a regalar a Margarita en sus cumpleaños. Ella le echaba de menos, hacía ese año una década desde que un trágico accidente se lo arrebató, y aún brotaban las lágrimas desde sus ojos cada vez que lo recordaba. Margarita se arregló, convencida de que estaba mayor y no era capaz de verlo. Fue a preparar la comida, como todas las mañanas de domingo, pero cuando miró el reloj, advirtió que no le daba tiempo, que su hijo estaba al caer, así que sacó unos filetes congelados del frigorífico y los echó apresuradamente a una sartén repleta de aceite hirviendo. También preparó una ligera ensalada con lo que fue capaz de encontrar en la despensa.

Su hijo timbró y Margarita se sobresaltó, luego corrió a abrir la puerta. Dejó pasar alegremente a su hijo, su yerno y su precioso nieto, que entraba hablando por el móvil y apenas la saludó. Se sentaron en el salón antes de comer y charlaron sobre temas de lo más banal, hablaron sobre el tiempo y criticaron la gestión de los políticos, realmente no importaba quién estuviese en el poder, siempre era un buen momento para criticar a los políticos. Su nieto no participó en ninguna conversación, cuando su abuela le preguntó qué tal le iba en el colegio, él respondió de mala gana que ya estaba en el instituto y que estaba muy ocupado, porque había perdido "fologüers" y necesitaba ponerle un filtro a un "selfi", ella no entendía el vocabulario de su nieto, pero le prestó atención en todo momento, sin atreverse a decir que no le comprendía. Al poco tiempo se formó un silencio incómodo y todos sacaron sus teléfonos móviles; bueno, todos no, Margarita no tenía, así que dirigió la mirada al balcón, maldiciendo al sol, que nunca daba en su terraza, y como consecuencia, el médico la regañaba por estar falta de vitamina D, pero qué iba a hacer ella, apenas aguantaba el camino desde su habitación hasta la cocina, era prácticamente impensable para ella salir a caminar a la calle sola. Mientras comían, Margarita comentó la desaparición de su anillo y sus joyas, ella estaba bastante triste, era de lo poco que le quedaba de su Marido, y ahora ya no lo tenía, se sentía realmente devastada.


  • ¿Y sabes si se te pudieron caer al suelo? - preguntó su hijo con una mueca de superioridad acompañada de una voz lenta que transmitía pena, como si hablase con una persona extremadamente inferior -, a tu edad es normal que no te des cuenta de algunas cosas.


A tu edad, esa maldita frase que resonaba en su cabeza todos los días desde hacía mucho tiempo. Esa frase que tantas veces la había llevado a la desesperación. Era ya una anciana, se sentía estúpida, sentía que no valía para nada, que solamente era una carga.


  • Estoy segura - afirmó -, miré debajo de cada mueble y no están.

  • ¿Y pudo habérselas llevado alguien? - preguntó con interés y preocupación su yerno -, es poco probable, pero hay que valorar todas las opciones, ¿no?

  • Ahora que lo dices… - comenzó Margarita con cara de confusión, pero su cara se transformó de repente en un gesto de tristeza - No, por supuesto que no, quién iba a entrar a la casa de una pobre anciana pensionista.

  • Exacto - completó su hijo -, ha sido obviamente un despiste, ¿verdad?


Margarita asintió con la cabeza, su hijo siguió comiendo con normalidad. Su yerno le dedicó una mirada fulminante a su nieto, que estaba ahora con el teléfono en la mano, navegando por las redes sociales y sin prestar siquiera un ápice de atención. El joven resopló, miró a su padre enfadado y guardó el teléfono. Cuando acabaron de comer, Margarita recogió la mesa y sus familiares tomaron asiento en el sofá, sacando de nuevo, todos un dispositivo móvil; bueno, todos menos Margarita, que en ese momento estaba fregando los platos. Unos minutos después, cuando hubo acabado de fregar, Margarita caminó hasta el baño y, tras hacer sus necesidades, fue a tirar de la cisterna, pero una cartera de cuero tapaba el tirador. La cogió y examinó su contenido, dentro encontró una identificación, algo de dinero en efectivo y un par de tickets usados de la compra. Miró el carné para comprobar quién era el dueño de esa cartera y encontró la foto del hombre del gas, con ese gesto risueño y repulsivo, que antes le generaba simpatía y ahora, consciente de que él le había robado sus joyas, un sentimiento de asco abrumador. Ella lo tenía claro, iba a devolverle la jugada, aún no sabía cómo, pero lo haría.


Regresó con su familia y se sentó en su sillón, con la cartera en el bolsillo del pantalón, tramando cómo podría vengarse de tan ruín y, también hay que decirlo, patético, individuo. Al poco tiempo su hijo se marchó y ella volvió a quedarse sola. Sacó la cartera del pantalón y la agarró con fuerza entre sus dedos. Tras unos minutos de reflexión, decidió llamar a la compañía del gas a preguntar por este ladrón. La llamada la contestó una chica algo desagradable, su voz era lenta e, incluso, algo artificial, debía de llevar horas ahí, se ceñía a un guión y simplemente le indicaba qué teclas pulsar, cosa que le costó a Margarita porque ella no veía bien y confundía los números del teclado. Tras unos minutos pulsando teclas y una eternidad de música relajante de espera, acabó hablando con una tal Sonia, que al fin le confirmó que no conocían al supuesto trabajador del gas. Margarita apretó la cartera en su mano, y dirigió la mirada a la puerta.


Margarita pensó que, posiblemente, el estafador aún no sabría que ella había descubierto quién se llevó sus joyas. Abrió de nuevo la cartera con delicadeza, para encontrar, en uno de los muchos bolsillos y compartimentos de la pieza, las tarjetas bancarias del estafador. Esos jugosos rectángulos de plástico que posiblemente contuviesen todo el dinero que este hombre habría estafado, que, a juicio de Margarita, no sería poco. Pensó que para engañar a una anciana de una forma tan fría, haría falta experiencia. Margarita trató de imaginar en qué estaría haciendo en ese preciso instante estafador. Posiblemente estuviese en un coche de lujo yendo a comer caviar, o tal vez disfrutando del atardecer en una mansión, puede que incluso durmiese ahora mismo en un vuelo a Londres. Margarita le dió bastantes vueltas a cómo vengarse de tan despreciable sujeto, sin sacar mucho en claro, hasta el punto que decidió que lo mejor sería esperar, esperar a que volviese a por su cartera, y entonces vengarse.


La anciana caminó indignada hasta la cocina. Su cocina no era muy espaciosa, el suelo de azulejos blancos tenía una tonalidad gris debido a la suciedad, los techos y las paredes necesitaban una mano de pintura, porque la capa beis de gotelé que tenían estaba vieja y desgastada, la encimera de mármol tenía un tamaño bastante reducido y apenas tenía electrodomésticos, seguía necesitando fregar a mano toda la vajilla. En un lateral de la cocina una mesa auxiliar verde hacía las veces de comedor cuando estaba sola, que era la mayor parte del tiempo. Se agachó junto al congelador con bastante dificultad, su dolor de rodillas había empeorado. Abrió la puerta y sacó un recipiente pequeño lleno de caldo de pollo, lo dejó sobre la mesa para descongelarlo y, tras cerrar de nuevo la puerta se sentó a descansar en una silla cercana. Cuando hubo recuperado fuerzas, volvió al salón, y decidida a relajarse y olvidarse de este día tan pésimo, agarró el mando a distancia y encendió la tele. En ese momento empezaba el telediario. Tras dar las noticias más relevantes del día, empezaron con una terrible tertulia que se extendió bastante, Margarita se durmió, estaba cansada y ante la escasa información que aportaba en ese momento el telediario, no pudo resistirse al sueño.


  • En el barrio madrileño de Chamberí sorprendía esta tarde a los vecinos una terrible explosión de gas que ha acabado con la vida de dos personas - comenzaba la presentadora, despertando a Margarita -, tenemos videos de los instantes anteriores a la explosión.


Margarita se recostó, el video consistía en un trabajador del gas tocando a la puerta de la vivienda, luego entraba, mirando a cámara, después abría la caldera y la vivienda se convertía en una enorme bola de fuego. Margarita vio que le sonaba de algo el difunto joven, y luego comprendió que nadie volvería a por esa cartera, que su anillo era ahora otro resto de un incendio.

jueves, 7 de abril de 2022

Soluciones de la I Olimpiada Científica Turina

En los enlaces siguientes se pueden descargar los enunciados y las soluciones de la I Olimpiada Científica Turina para estudiantes de 4º de ESO:

Damos las gracias a los más de 100 estudiantes de 24 centros educativos distintos que han participado en esta competición. ¡El año que viene tendremos la segunda edición!

sábado, 19 de febrero de 2022

130 estudiantes de 24 centros educativos participan en la I Olimpiada Científica IES Turina


La I Olimpiada Científica Turina, celebrada el pasado jueves, fue todo un éxito de público, con unos130 participantes de 24 centros educativos distintos.

El acto comenzó a las 17:00 horas con las palabras de ánimo hacia los valientes estudiantes que se atrevieron a afrontar la prueba de nuestro director, Fernando Fuentes, del Director General de Secundaria de la Comunidad de Madrid, José María Rodríguez, de Ana van Oosterzee, de la SUPE, y de Benigno Palacios, de la Real Sociedad Española de Química. A continuación, Sergio Montañez, jefe del Departamento de Física y Química de nuestro centro, impartió una breve conferencia divulgativa titulada Los agujeros negros y la física del siglo XXI. Después de la conferencia se entregó a los estudiantes la hoja de enunciados y tuvieron una hora y media para resolver la prueba.


El IES Joaquín Turina quiere dar las gracias a todas las personas involucradas en que este proyecto se haya podido hacer realidad, tanto a los jefes de los departamentos de Matemáticas y Física y Química, Loreto Ayuso y Sergio Montañez, por organizar la prueba, como al resto de profesores de estos departamentos, y también a los departamentos de Biologia y Geología y de Tecnología, por el diseño de la prueba, y a todos los profesores y el resto de personal del instituto por el trabajo realizado esa misma tarde y los días previos. También queremos dar las gracias a todos los centros educativos y a las familias de los participantes por animar a los estudiantes y facilitar que se puedan presentar a la prueba, a la Real Sociedad Española de Química por el apoyo y por regalar una magnífica tabla periódica a todos los estudiantes, y también a Bernardo Herradón, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y a todas las demás personas e instituciones que han colaborado en la difusión de la prueba y que han permitido que tantos centros educativos y estudiantes conozcan la convocatoria de esta olimpiada. ¡Muchas gracias a todos!


Esperamos que esta olimpida haya contribuído el objetivo con el que se planteó: motivar y estimular a los estudiantes interesados en el conocimiento científico-tecnológico y matemático. En unos días se publicarán los nombres de los ganadores.